Oooh !Seguí ardor, seguí masticándome el pecho. Corté con mis manos la pena y la gloria, pude amasarlas con ahínco y penetrarlas en mi memoria. Es la grandeza hecha sensación, intercalada a perfectas melodías de mi hoy y de mi yo.Perfecto.
jueves, 10 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
Para Gu.
Como si tocaras el cielo con las manos y pudieras acariciarlo, hacerlo tuyo porque sos tan grande, te recuerdo hasta cuando te tengo al frente para no perder el tiempo de tenerte en mi cabeza.
Y es que es tan puro tu “vos” que ni me acuerdo de mi “yo”. Como una nena que escucha un cuento antes de dormir, yo te escucho, rogándole al tiempo que se haga más largo, que me dé un pedazo más de él mismo para seguir teniéndote en mis oídos.
Hasta ya ni te escucho por momentos. A veces es tan grandioso lo que me contás y como lo hacés que tengo ganas de ponerme en cero y fingir que te escucho desde el principio para seguir sorprendiéndome de tu grandeza.
Te llevás de mi lo que es tuyo, que es casi todo porque viviste encima de mi línea de vida y hoy recién es tiempo de saberlo. Ya hasta nos cansamos de hablar, si ya nuestros ojos hablan de por sí. Sos lo que no fui cuando no estuve.
Cuántas almas debo conseguir a causa de que me llenás ésta todo el tiempo. Con tus descuidos y con tu forma de cuidar esto. No son necesarias promesas ni juramentos porque tu alma ya llenó la mía.
Me doy un tiempo, a mí y a mi todo para seguir admirándote, seguir aprendiendo de vos, para guardarme lo que me queda de vos, para agradecerte por ser vos… Y es que sos tanto que mis gracias se van al viento por ser tan grandes.
Me desconozco al haberte conocido, y al haberte reconocido. No encuentro mi persona en donde alojarme cuando vos me mostrás tu contenido, así, tan manso y tan desinteresado. Es tanto lo que tenés en vos que hasta te presto mi ser para que me compartas lo tuyo.
Y quedo en el aire, en algún lugar del cielo voy, con tu paz y tu frescura, sintiéndome feliz y plena. Emerjo de mi esencia y me uno a la tuya, sin oposición alguna me fusiono con tu calidad de hacer que todo sea radiante.
[…]
No estoy segura de ninguna sensación que pasa por mi cuerpo cuando te tengo al frente. Quizás es nada, quizás es todo. Me resumís a un punto tratando de no apartarse de tu punto. No me importa tiempo ni lugar de la certidumbre de tenerte a mi lado, si de hecho ya estás conmigo. Ya sos conmigo lo que soy. Perderte en el camino es imposible, porque sería como yo extraviarme de mi propio camino. Y tu camino es mi camino.
Vick.
El mandado

El primer obstaculo fue levantar el pie, deslizarlo por sobre una baldosa rebelde, y evitar sacrificar unas hormiguitas.
Elegió el lugar para pisar, sorteando pasitos cortos intecalados por lineas y piedritas.
Conservó el equilibrio, ese que tanto costó encontrar en los tiempos de inconciencia.
Se dió la vuelta, miró si la mandamás seguía en la puerta, seguramente con toda esperanza en su mandado.
Cerró los ojos, recordando las letras de los nombres que debía traer consigo, y de paso pensó en un rico chupetín.
Sonrió, con esa boca de conejo y alma de querubín. Se cayó un guante, en el medio del deber. De lana y de colores.
Debajo de su ojos cósmicos iban mejillas paspadas, un tanto rojizas, motivo de blandura del mas bravucón.
Quebró la puerta con manitos humedas, estrelló las monedas al vidrio y pidió esos nombres con tono cortés. No importó el despilfarro si todo queda saldado con un caramelo de limón.
La vuelta no me acuerdo, me limito a inmortalizarla en un pantalón de corderoy y un buzo con osos.
La mandaría al almacén de la otra cuadra sólo para mirarla caminar.
Entrecruce.

Fue este árbol el tamiz que separó mis luces de mis sombras, con ramas gastadas por crecer, que intercalan su solidez y hacen de ellas en conjunto un juego de aire y tiesura, en donde yo, ilusa, pretendo combinar mis ramas.
Tal filtro hizo en mí un festival de emociones. Planto sus raíces en lo más bajo de mi suelo.
Solo necesite una leve oscilación de ese tejido para poder ver a través, un cielo en el cual quiero estar. Mientras más penetre sus ramales, más dentro de él me sentiré.
Yo fui la responsable de dejarme plantar en su misma tierra, tan fértil como ninguna, sintiéndome poco nutrida, esperando que él me haga crecer hasta que mis ramas se entrecrucen con las suyas y pueda sentirme al fin digna de estar a su lado.
Foto por Renzo Cecenarro.