domingo, 6 de marzo de 2011

Para Gu.

Como si tocaras el cielo con las manos y pudieras acariciarlo, hacerlo tuyo porque sos tan grande, te recuerdo hasta cuando te tengo al frente para no perder el tiempo de tenerte en mi cabeza.

Y es que es tan puro tu “vos” que ni me acuerdo de mi “yo”. Como una nena que escucha un cuento antes de dormir, yo te escucho, rogándole al tiempo que se haga más largo, que me dé un pedazo más de él mismo para seguir teniéndote en mis oídos.

Hasta ya ni te escucho por momentos. A veces es tan grandioso lo que me contás y como lo hacés que tengo ganas de ponerme en cero y fingir que te escucho desde el principio para seguir sorprendiéndome de tu grandeza.

Te llevás de mi lo que es tuyo, que es casi todo porque viviste encima de mi línea de vida y hoy recién es tiempo de saberlo. Ya hasta nos cansamos de hablar, si ya nuestros ojos hablan de por sí. Sos lo que no fui cuando no estuve.

Cuántas almas debo conseguir a causa de que me llenás ésta todo el tiempo. Con tus descuidos y con tu forma de cuidar esto. No son necesarias promesas ni juramentos porque tu alma ya llenó la mía.

Me doy un tiempo, a mí y a mi todo para seguir admirándote, seguir aprendiendo de vos, para guardarme lo que me queda de vos, para agradecerte por ser vos… Y es que sos tanto que mis gracias se van al viento por ser tan grandes.

Me desconozco al haberte conocido, y al haberte reconocido. No encuentro mi persona en donde alojarme cuando vos me mostrás tu contenido, así, tan manso y tan desinteresado. Es tanto lo que tenés en vos que hasta te presto mi ser para que me compartas lo tuyo.

Y quedo en el aire, en algún lugar del cielo voy, con tu paz y tu frescura, sintiéndome feliz y plena. Emerjo de mi esencia y me uno a la tuya, sin oposición alguna me fusiono con tu calidad de hacer que todo sea radiante.

[…]

No estoy segura de ninguna sensación que pasa por mi cuerpo cuando te tengo al frente. Quizás es nada, quizás es todo. Me resumís a un punto tratando de no apartarse de tu punto. No me importa tiempo ni lugar de la certidumbre de tenerte a mi lado, si de hecho ya estás conmigo. Ya sos conmigo lo que soy. Perderte en el camino es imposible, porque sería como yo extraviarme de mi propio camino. Y tu camino es mi camino.

Vick.