viernes, 11 de febrero de 2011


Doy un pasito al costado para dar un lugar al encanto, ese misil de aire que pasa al lado. Es mas fácil suavizar con las manos el borde de un vidrio rasgado, que dejarme perder en un envase sin aliados.
Y es que tengo un caparazón mas grueso que la voz de la amargura, una cubierta mas frágil que amapola al viento, una coraza mas vasta que cielo abierto, y una cáscara mas permeable que mi boca ante su boca.
Hoy me siento dentro de mi frasquito, mirando conmovida la belleza de afuera. Tan simple que puedo escapar con un chasquido y apuntalar las capas con los vértices del alma, que hoy por hoy son las mas hermosas puntas que mi existencia creó y afiló.