No me olvidé esas manos, esa energía hechas arrugas.
No me olvidé los gracias en silencio.
No me olvidé las admiraciones puestas sobre canas.
No me olvidé los libros, no me olvidé las letras.
Me quedé con un tango, me quedé con una mandarina.
No me lo olvidé.
2 años sin mi Tata.
Yo lo tengo prendido en las manos que alguna vez se arrugarán... imitándolas.