La fechas son las flechas.
Las que fingen ser sentidas, pero ya se esfumaron en el olvido.
Ya no hay días, ya son manchas de tiempo.
Desteñidas, se empañan en mi vidrio, me hace gris el techo.
Qué manera tan cruel de quitarme las fechas, de hacerlas cumplir con los años. Dan vueltas cada un año, duelen desde lo más profundo.
Extrañar es tan extraño.
En mí, tengo marcado un 23 de octubre.